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Break the walls of ignorance!

La fuerza que sirve: memoria, fe y esperanza en el camino de “El Rostro que Faltaba” /The Strength that Serves: Memory, Faith and Hope in the Journey of “The Missing Face” /Hizmet Eden Güç: “Eksik Yüz” Yolunda Hafıza, İman ve Umut

10/28/2025

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(Las versiones en inglés y en turco se encuentran más abajo / English and Turkish versions below / İngilizce ve Türkçe versiyonlar aşağıdadır)

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Subtítulo: Una meditación personal sobre Romanos 15:1-13 — la madurez de la fe que aprende a cargar con las debilidades ajenas, entre la memoria de Estambul y la esperanza que brota en el Caribe.

Bloque I — Raíces y agua

Los veranos de mi infancia transcurrían en Suadiye, cuando aquel barrio aún conservaba los jardines y las casas bajas que respiraban frente al mar de Mármara. Vivíamos en el lado europeo de Estambul, pero cada verano regresábamos a esa casita prefabricada que había sido levantada tras el terremoto de Erzincan. Mi abuelo —un peregrino musulmán que, pese a su fortuna, vivía con una sencillez ejemplar— solía decir que la felicidad consiste en saber dónde colocarse, no en cuánto poseer. Ganar dinero para él era un pasatiempo; su verdadera riqueza era la calma.

En esos veranos todo parecía tener un sentido: los árboles frutales, el pozo del jardín, los juegos al escondite, los autos que yo lavaba como si les devolviera la dignidad. A veces pienso que aquella agua fue mi primera oración.

De niño tenía los pies planos; jugar fútbol me dolía, y no podía estar mucho tiempo de pie. Más tarde, empecé a usar botas con suelas de acero y mis pies sanaron. Con esos mismos pies he cruzado tres continentes. Un día, mientras mis amigos me pedían que me apartara un poco del campo improvisado, fui retrocediendo, paso a paso, hasta que el suelo desapareció. Caí. El mar me envolvió. No hubo tiempo para el miedo, solo la certeza de que algo más grande me sostenía.

No necesito describir el rescate. Esa caída fue mi bautismo invisible: el instante en que Dios me habló en el idioma del agua. Desde entonces, cada vez que tomo una fotografía, siento que vuelvo a ese mismo lenguaje.

Años después, el muelle desde donde caí fue tragado por la ciudad. Rellenaron el mar para construir la avenida costera. Hoy nadie tiene su propio muelle: solo una autopista que separa las casas del horizonte. En El Rostro que Faltaba esa escena existe, convertida en símbolo. El espectador no recibe la historia completa, apenas un guiño. El misterio queda abierto, como la vida.

Bloque II — La mirada y la vocación

Mi padre, apasionado por el cine y la fotografía, filmaba cada reunión familiar con la cámara japonesa que le había regalado mi abuelo. Él atrapaba el instante; yo, muchos años después, comencé a buscar el sentido que lo sostiene.

Aprendí a mirar distinto: cuando encuadro, no busco una imagen bella, sino un signo. Dios tiene un lenguaje silencioso hecho de reflejos, de alineaciones improbables entre personas, luces y objetos. Cada foto es una nota en esa partitura secreta.

Dios fue poniéndome en el camino de amigos judíos —sefardíes y mesiánicos— como si me estuviera recordando que su promesa es para todos los pueblos. Yo, que nací musulmán, entendí lo que Pablo escribió en Romanos 15: los gentiles también fueron alcanzados por la misericordia. No fue una conversión instantánea, sino una revelación que seguía creciendo con cada imagen, con cada historia.

Cuando me mudé al Caribe mexicano buscando un paisaje que se pareciera a Suadiye, descubrí que el mar podía repetirse sin repetirse nunca. Era otra costa, otro color, pero la misma voz. Allí retomé el guion de El Rostro que Faltaba y comprendí que mi oficio no era solo narrar, sino servir.

En CREA 2025, al presentar el proyecto a productores de distintos países y representantes del estudio, me descubrí hablando no desde la ambición, sino desde la carga. Había cruzado tres continentes persiguiendo un muelle desaparecido. Lo que buscaba no era un decorado, sino el eco de una promesa: que la debilidad puede transformarse en fortaleza si se pone al servicio de otros.

Bloque III — La esperanza que permanece

“Que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” — Romanos 15:13

Esa frase resume mi viaje. La esperanza no es optimismo; es un músculo que se ejercita en la pérdida. Al mirar atrás, veo una pedagogía divina: el abuelo que enseñó sin palabras, la ciudad que perdió sus muelles, el niño que cayó al mar, el adulto que cruza océanos para filmar lo que ya no existe.

Buscando los pequeños detalles que alguna vez me importaron —el olor del pozo, el brillo de los coches mojados, la sombra del columpio— llegué a los confines del mundo. No podía contar esta historia en mi ciudad natal; necesitaba una costa nueva para redimir la memoria de la antigua. El Caribe se convirtió en espejo de aquel barrio tragado por el progreso.

El Rostro que Faltaba es, en el fondo, la búsqueda del muelle perdido. No solo el de madera que ya no existe, sino el espiritual: el punto de contacto entre lo humano y lo divino. Esa es la verdadera unidad que anhelo.

Mi oración es sencilla: que mi arte no hiera, sino sane; que mis imágenes no dividan, sino unan; que mi cámara sirva para escuchar el lenguaje de Dios y traducirlo en esperanza.

Epílogo — El puente hacia la promesa

Hoy sé que El Rostro que Faltaba no es solo una película: es una peregrinación entre culturas, una reconciliación entre memoria y fe. Mi deseo es que cada espectador encuentre en ella un reflejo de su propio muelle perdido.

La fuerza de la fe madura no consiste en imponerse, sino en cuidar. Esa es la enseñanza de Pablo, la herencia de mi abuelo y la voz que sigo en cada plano.

Descubre más sobre este viaje de fe, arte y redención

Palabras clave: Romanos 15:1-13, fe y arte, espiritualidad cristiana contemporánea, unidad en Cristo, cine espiritual, Salvador Films, El Rostro que Faltaba, esperanza, redención, memoria.

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(Spanish and Turkish versions above / Versión en español y en turco arriba / İspanyolca ve Türkçe versiyonlar yukarıdadır)

Block I — Roots and Water

Every summer of my childhood unfolded in Suadiye, when that neighborhood still breathed with its gardens and seaside houses facing the Marmara Sea. We lived on the European side of Istanbul, but each summer we returned to that small prefabricated house once built for the survivors of the Erzincan earthquake. My grandfather —a Muslim pilgrim who, despite his wealth, lived with remarkable simplicity— used to say that happiness lies in knowing where to stand, not in how much you own. For him, earning money was a pastime; his real wealth was calm.

Those summers seemed to hold everything together: the fruit trees, the garden well, the endless hide-and-seek games, the cars I washed as if I could restore their dignity. I think that water was my first prayer.

As a child, I had flat feet; playing football was painful, and I could not stand for long. Later, I began wearing steel-soled boots, and my feet healed. With those same feet, I have walked across three continents. One day, as my friends asked me to step back from their improvised field, I kept retreating, step by step, until the ground vanished beneath me. I fell. The sea surrounded me. There was no time for fear, only the awareness that something greater was holding me.

I don’t need to describe the rescue. That fall was my invisible baptism: the moment God spoke to me in the language of water. Ever since, every time I take a photograph, I feel I am returning to that same language.

Years later, the pier from which I fell was swallowed by the city. The sea was filled to make way for a coastal avenue. Now no one has their own pier anymore—only a highway that separates the houses from the horizon. In The Missing Face, that scene exists as a symbol. The audience never receives the full story, only a hint. The mystery remains open, like life itself.

Block II — The Gaze and the Calling

My father, passionate about cinema and photography, filmed every family gathering with the Japanese camera my grandfather had given him. He captured the moment; I, many years later, began to search for what sustains it.

I learned to see differently: when I frame an image, I’m not seeking beauty but meaning. God has a silent language made of reflections, of improbable alignments between people, light, and objects. Every photograph is a note in that hidden score.

God placed Jewish friends in my path —Sephardic and Messianic— as if reminding me that His promise is for all nations. I, born Muslim, understood what Paul wrote in Romans 15: that the Gentiles too were reached by mercy. It was not an instant conversion but a revelation that kept unfolding through every image, every encounter.

When I moved to the Mexican Caribbean searching for a landscape that resembled Suadiye, I discovered that the sea could repeat itself without ever being the same. Another coast, another color, yet the same voice. There I returned to the script of The Missing Face and realized that my work was not just to narrate, but to serve.

At CREA 2025, while presenting the project to producers and representatives of a major studio, I found myself speaking not from ambition but from burden. I had crossed three continents chasing a vanished pier. What I sought was not a location, but the echo of a promise: that weakness can become strength when placed in service of others.

Block III — The Hope That Remains

“May the God of hope fill you with all joy and peace as you trust in Him, so that you may overflow with hope by the power of the Holy Spirit.” — Romans 15:13

That verse summarizes my journey. Hope is not optimism; it is a muscle trained through loss. Looking back, I see a divine pedagogy: my grandfather who taught without words, the city that lost its piers, the boy who fell into the sea, the man who crosses oceans to film what no longer exists.

Searching for the small details that once mattered —the smell of the well, the shine of wet cars, the shadow of the swing— I reached the edges of the world. I could not tell this story in my hometown; I needed a new coast to redeem the memory of the old one. The Caribbean became a mirror of that place swallowed by progress.

The Missing Face is, in essence, the search for the lost pier. Not just the wooden one that no longer exists, but the spiritual one: the point of contact between the human and the divine. That is the unity I long for.

My prayer is simple: that my art does not wound but heal; that my images do not divide but unite; that my camera may listen to God’s language and translate it into hope.

Epilogue — The Bridge Toward the Promise

Today I know that The Missing Face is not just a film: it is a pilgrimage between cultures, a reconciliation between memory and faith. My wish is that each viewer may find within it the reflection of their own lost pier.

The strength of mature faith lies not in imposing, but in caring. That is Paul’s teaching, my grandfather’s legacy, and the voice I follow in every frame.

Discover more about this journey of faith, art, and redemption

Keywords: Romans 15:1-13, faith and art, Christian spirituality, unity in Christ, spiritual cinema, Salvador Films, The Missing Face, hope, redemption, memory.

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(İspanyolca ve İngilizce versiyonlar yukarıdadır / Spanish and English versions above / Versión en español e inglés arriba)

Blok I — Kökler ve Su

Çocukluk yazlarım Suadiye’de geçerdi; o zamanlar o semt hâlâ Marmara Denizi’ne bakan bahçeli evleriyle nefes alıyordu. Biz İstanbul’un Avrupa yakasında yaşardık, ama her yaz Erzincan depreminden sonra kurulan o prefabrik yazlık eve dönerdik. Müslüman bir hacı olan dedem —servetine rağmen son derece sade yaşayan bir adam— mutluluğun ne kadarına sahip olduğunda değil, nerede durduğunu bildiğinde gizli olduğunu söylerdi. Para kazanmak onun için bir oyun gibiydi; gerçek zenginliği huzurdu.

O yazlarda her şey bir anlam taşırdı: meyve ağaçları, bahçedeki kuyu, saklambaç oyunları, yıkadığım arabalar… O suyun ilk duam olduğunu şimdi anlıyorum.

Çocukken tabanlarım düz olduğu için uzun süre ayakta kalamaz, futbol oynayamazdım; canım yanardı. Ama sonra çelik tabanlıklı botlar giyerek iyileştiler. Şimdi o ayaklarla üç kıtayı dolaştım. Bir gün, arkadaşlarım beni oyun alanından biraz uzaklaşmam için uyardı. Geri geri adım attım, attım ve zemin kayboldu. Düştüm. Deniz beni sardı. Korkuya vakit yoktu; yalnızca beni tutan daha büyük bir gücün farkındalığı vardı.

Kurtarılışı anlatmama gerek yok. O düşüş görünmez vaftizimdi: Tanrı’nın benimle suyun diliyle konuştuğu an. O günden beri her fotoğraf çekişimde aynı dili duyduğumu hissediyorum.

Yıllar sonra, düştüğüm iskele şehir tarafından yutuldu. Denizi doldurup sahil yolunu yaptılar. Artık kimsenin kendi iskelesi yok; sadece evleri ufuktan ayıran bir otoyol var. Eksik Yüz filminde o sahne bir sembole dönüştü. Seyirci hikâyenin tamamını almaz, sadece bir ima. Gizem, hayat gibi, açık kalır.

Blok II — Bakış ve Çağrı

Sinema ve fotoğraf tutkusuyla yaşayan babam, dedemin ona hediye ettiği Japon kamerasıyla her aile toplantısını kaydederdi. O anı yakalardı; ben yıllar sonra o anı ayakta tutan anlamı aramaya başladım.

Farklı bakmayı öğrendim: bir kare oluşturduğumda güzel bir görüntü değil, bir işaret ararım. Tanrı’nın sessiz bir dili vardır; insanları, ışığı ve nesneleri rastlantısız biçimde hizalayan bir dil. Her fotoğraf o gizli bestede bir notadır.

Tanrı, yoluma Yahudi dostlar —Sefarad ve Mesihî— çıkardı; sanki bana vaadinin tüm halklar için olduğunu hatırlatmak ister gibiydi. Müslüman doğmuş biri olarak Romalılar 15’te Pavlus’un yazdığını anladım: uluslar da merhametle ulaşıldı. Bu ani bir dönüşüm değil, her görüntüyle, her hikâyeyle derinleşen bir vahiydi.

Suadiye’ye benzeyen bir manzara arayışıyla Meksika Karayipleri’ne taşındığımda denizin kendini hiç tekrarlamadan tekrarlayabildiğini keşfettim. Başka bir kıyı, başka bir renk, ama aynı ses. Orada Eksik Yüz senaryosuna geri döndüm ve mesleğimin sadece anlatmak değil, hizmet etmek olduğunu anladım.

CREA 2025’te projeyi farklı ülkelerden yapımcılara ve bir stüdyonun temsilcilerine sunarken kendimi hırstan değil, yükten konuşurken buldum. Üç kıtayı, kaybolmuş bir iskeleyi arayarak geçmişimden bugüne kadar geçmiştim. Aradığım bir mekân değil, bir vaadin yankısıydı: zayıflığın başkalarına hizmet ettiğinde güce dönüşebileceği.

Blok III — Kalan Umut

“Umudun Tanrısı, iman ettikçe sizi her türlü sevinç ve esenlikle doldursun ki, Kutsal Ruh’un gücüyle umutla dolup taşasınız.” — Romalılar 15:13

Bu ayet yolculuğumu özetliyor. Umut iyimserlik değildir; kayıpla güçlenen bir kas gibidir. Geriye baktığımda ilahi bir öğretim görürüm: sözsüz öğreten dedem, iskelelerini kaybeden şehir, denize düşen çocuk, artık var olmayanı çekmek için okyanusları aşan yetişkin.

Bir zamanlar önem verdiğim küçük ayrıntıların peşinde —kuyunun kokusu, ıslak arabaların parlaklığı, salıncağın gölgesi— dünyanın sınırlarına ulaştım. Bu hikâyeyi memleketimde anlatamazdım; eski anıyı kurtarmak için yeni bir kıyıya ihtiyacım vardı. Karayipler, ilerlemenin yuttuğu o mahallenin aynası oldu.

Eksik Yüz aslında kayıp iskelenin arayışıdır. Artık var olmayan tahta iskele değil sadece, ruhsal olan: insani olanla ilahi olan arasındaki temas noktası. Özlemini duyduğum gerçek birlik budur.

Dileğim basit: sanatım yaralamasın, iyileştirsin; görüntülerim bölmesin, birleştirsin; kameram Tanrı’nın dilini işitsin ve onu umuda tercüme etsin.

Sonuç — Vaade Giden Köprü

Bugün biliyorum ki Eksik Yüz sadece bir film değil; kültürler arasında bir hac yolculuğu, hafıza ile inancın uzlaşmasıdır. Her seyircinin, kendi kayıp iskelesinin yansımasını orada bulmasını diliyorum.

Olgun bir imanın gücü dayatmakta değil, şefkat göstermektedir. Bu Pavlus’un öğretisi, dedemin mirası ve her karede izlediğim sestir.

Bu iman, sanat ve kurtuluş yolculuğu hakkında daha fazlasını keşfet

Anahtar kelimeler: Romalılar 15:1-13, iman ve sanat, Hristiyan ruhsallığı, Mesih'te birlik, ruhsal sinema, Salvador Films, Eksik Yüz, umut, kurtuluş, hafıza.

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Cómo desarrollar una vida relevante como autor-director | How to Develop a Relevant Life as an Auteur-Director | Bir Yazar-Yönetmen Olarak Anlamlı Bir Yaşam Nasıl Geliştirilir

10/20/2025

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Cómo desarrollar una vida relevante como autor-director

He pasado gran parte de mi vida buscando una voz auténtica en medio del ruido, una visión que uniera mi arte con mi fe. Vengo de una familia donde la religión, la política y la cultura chocaban constantemente, creando un ambiente sofocante. En esa tensión aprendí una lección que hoy guía mi trabajo como cineasta: una vida relevante no se hereda, se conquista con propósito y gracia.


Identificar la necesidad de espacio (2 Reyes 6:1)

Los hijos de los profetas dijeron: “El lugar donde vivimos contigo se nos ha quedado pequeño”. Esa frase bíblica siempre ha resonado en mí. Me recuerda los años en los que sentía que mi entorno en Turquía no podía contener lo que Dios estaba sembrando en mi corazón. Soñaba con contar historias que unieran fe y humanidad, pero el espacio a mi alrededor era limitado — cultural, espiritual y creativo.

Identificar esa necesidad fue el primer paso hacia la libertad. No hablo de huir, sino de reconocer que el crecimiento requiere movimiento. En mi caso, ese movimiento me llevó por tres continentes y culminó en una nueva vida en México. Mis películas se convirtieron en hitos de esa expansión: Salvavidas Estambul la filmé en Turquía; El Camino de las Granadinas en Turquía, España y Francia; y Cuando las Hormigas Sueñan en Estambul, Buenos Aires, Uruguay y Brasil. Además, realicé el mediometraje ¿Quién se queda, quién se va? en México. Cada rodaje fue una oración visual, una manera de expandir los límites que antes me contenían.

Estas cuatro docu-narrativas fueron, en realidad, un preludio. Un entrenamiento espiritual y artístico que me preparó para mi ópera prima de ficción: El Rostro que Faltaba. Todo lo anterior fue el terreno donde Dios me enseñó a encontrar Su voz en medio del arte, antes de invitarme a filmar la historia más personal y redentora de mi vida.


Expresar públicamente la necesidad (2 Reyes 6:2)

Después de reconocer su limitación, los profetas hablaron. Expresaron su deseo de construir algo más grande. Ese segundo paso cambió mi vida también: cuando comencé a hablar abiertamente de mis sueños, mi fe se fortaleció. Contar mis aspiraciones me hizo responsable de ellas ante Dios y ante los demás.

He aprendido que la confesión no es arrogancia; es rendición. Cuando comunico mis proyectos a mi comunidad o a mi equipo, no busco admiración, sino claridad. La visión se purifica cuando se expone a la luz. Por eso escribo estos artículos antes del estreno de mi próxima película: para compartir el proceso, para invitar a otros cineastas creyentes a soñar en grande y construir comunidad en torno a la fe.

Cada vez que confieso lo que quiero lograr, siento que el cielo responde con dirección. Dios abre puertas, inspira ideas y fortalece la convicción. Expresar mi necesidad es un acto de fe: declaro con mis palabras lo que todavía no existe, confiando en que Cristo, el Autor de mi historia, escribirá el siguiente capítulo.


De las heridas a la redención: Carta del Director

El Rostro que Faltaba no es solo una película: es la expresión de un camino espiritual que he llevado en mi corazón durante décadas. Cuando comencé a escribir esta historia, mi único anhelo era usar los talentos que Dios me dio para servirle. Hace veinte años, en Estambul, tuve un encuentro profundo con la fe que transformó mi vida. Desde entonces, cargo con el llamado de contar historias de quienes buscan su verdadero rostro —su identidad, su padre, su fe—.

El conflicto entre padre e hijo en esta película nació de mis propias heridas. Pero creo firmemente que Dios puede transformar incluso nuestras heridas más profundas en instrumentos de redención y esperanza. Artísticamente, la película une los colores vibrantes de México y el Caribe con la profundidad espiritual de Turquía. Las máscaras, los sueños y la naturaleza no son solo estética visual, sino símbolos del alma.

Con esta obra quiero proclamar que nuestro verdadero rostro solo se encuentra en Cristo. Lo que se ha perdido puede redescubrirse en Su luz. Mi oración es que cada persona que vea El Rostro que Faltaba pueda sentir más profundamente el amor de Dios al confrontar sus propias heridas e identidad.


Reflexión final

Cómo desarrollar una vida relevante como autor-director es más que una estrategia profesional. Es un llamado a vivir de manera consciente, a ver la creación como una extensión del Reino. Identificar mi necesidad de espacio y expresarla públicamente no fueron solo pasos creativos, sino espirituales. Me llevaron a comprender que mi arte no es mi identidad: es mi ministerio. Y mientras Jesús siga siendo el centro, cada plano, cada diálogo y cada historia que filme tendrá un propósito eterno.

Apenas estoy comenzando esta serie de reflexiones inspiradas en 2 Reyes 6. En este artículo compartí los dos primeros principios, pero hay tres más que el Señor me está revelando en el camino. No quiero anticiparlos aún, porque prefiero escribirlos cuando ya sean realidad. Así este blog seguirá siendo lo que debe ser: un diario vivo donde la fe se transforma en historia.

Ver el proyecto fílmico Unirme a la comunidad de cineastas

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How to Develop a Relevant Life as an Auteur-Director

I grew up in a home where religion, politics, and art collided. That tension could have broken me, but instead it shaped my calling as a filmmaker. Over the years I’ve learned that a relevant life isn’t inherited—it’s forged in obedience, grace, and creativity guided by faith.


Recognizing the Need for Space (2 Kings 6:1)

“The place where we dwell with you is too small for us.” That verse echoed in my heart for years. I knew I had outgrown the space around me—culturally and spiritually. God was calling me to step out, to create beyond the borders I knew. That journey led me across three continents and eventually to Mexico.

My films became milestones of that expansion: I shot Salvavidas Estambul in Turkey; El Camino de las Granadinas in Turkey, Spain and France; and When Ants Dream in Istanbul, Buenos Aires, Uruguay and Brazil. I also directed the mid-length film Who Stays, Who Leaves? in Mexico. Each production worked like a visual prayer—pushing the boundaries that once contained me.

These four docu-narratives were a prelude—a spiritual and artistic preparation for my upcoming fiction feature, The Missing Face (El Rostro que Faltaba). Everything before was the training ground where God taught me to hear His voice in art, before inviting me to tell the most personal and redemptive story of my life.


Speaking the Need Aloud (2 Kings 6:2)

Once the prophets recognized their limitation, they spoke it. That act of expression carries divine power. In my own path, confessing my dreams—first to God, then to my creative circle—brought clarity and courage. Every time I shared, faith grew stronger and fear lost ground.

This series is part of that confession. Before releasing my next film, I want to document the process—to inspire and connect with other Christian filmmakers who feel the same pull to create beyond boundaries. To speak what’s hidden in the heart is to activate it in the Spirit.


From Wounds to Redemption: Director’s Statement

The Missing Face is not just a film—it is the expression of a spiritual journey I have carried in my heart for decades. When I began to write this story, my only desire was to use the talents God gave me to serve Him. Twenty years ago, in Istanbul, I had a deep encounter with faith that transformed my life. Since then, I have carried the call to tell stories of those who search for their true face—their identity, their father, their faith.

The father-son conflict in this film was born out of my own wounds. But I firmly believe that God can transform even our deepest scars into instruments of redemption and hope. Artistically, the film weaves the vibrant colors of Mexico and the Caribbean with the spiritual depth of Turkey. Masks, dreams, and nature are not mere visual motifs—they are symbols of the soul.

Through this work, I want to proclaim that our true face can only be found in Christ. What was lost can be rediscovered in His light. My prayer is that every person who watches The Missing Face may feel the love of God more deeply as they confront their own wounds and rediscover their identity.


Final Reflection

Developing a relevant life as an auteur-director isn’t about chasing visibility; it’s about making meaning visible. Recognizing my need for space and speaking it aloud were not career strategies—they were acts of surrender. My art became my ministry, and every frame turned into worship.

I’ve only begun this journey through 2 Kings 6. In this first chapter I’ve shared two principles, but there are three more still unfolding in my walk. I won’t name them yet—I want to write them when they’ve become reality. This blog will remain what it’s meant to be: a living diary where faith turns into story.

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Bir Yazar-Yönetmen Olarak Anlamlı Bir Yaşam Nasıl Geliştirilir

Din, politika ve sanatın çatıştığı bir evde büyüdüm. O gerginlik beni yıkmak yerine çağrımı şekillendirdi. Yıllar içinde şunu öğrendim: Anlamlı bir yaşam miras alınmaz; iman, itaat ve lütufla inşa edilir.


Alan İhtiyacını Fark Etmek (2 Krallar 6:1)

“Bizimle yaşadığın yer dar geldi.” Bu söz yıllarca kalbimde yankılandı. Kültürel ve ruhsal olarak içinde bulunduğum alan çağrıma sığmıyordu. Tanrı beni bildiğim sınırların ötesinde üretmeye çağırdı ve yolculuk sonunda Meksika’ya kadar uzandı.

Filmlerim bu genişlemenin dönüm noktaları oldu: Salvavidas Estambul’u Türkiye’de çektim; El Camino de las Granadinas’ı Türkiye, İspanya ve Fransa’da; Karıncalar Rüya Görünce’yi İstanbul, Buenos Aires, Uruguay ve Brezilya’da. Ayrıca orta metraj Kim Kalır, Kim Gider?’i Meksika’da gerçekleştirdim. Her yapım, bir dua gibi, beni tutan sınırları genişletti.

Bu dört belgesel-anlatı film aslında bir önsöz gibiydi. Ruhsal ve sanatsal bir hazırlık dönemi. Hepsi, yaklaşan kurmaca uzun metraj filmim

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The Wound of the Exile / La Herida del Exilio / Sürgünün Yarası

10/11/2025

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The Wound of the Exile: Israel Baris and the Promise of a People Without Land

La Herida del Exilio: Israel Baris y la Promesa de un Pueblo sin Tierra

Sürgünün Yarası: Israel Baris ve Topraksız Bir Halkın Vaadi

Scriptural Axis: Romans 9:1–13 • Film: Eksik Yüz (The Missing Face)

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The Wound of the Exile: Israel Baris and the Promise of a People Without Land

Scriptural Axis: Romans 9:1–13 • Film: Eksik Yüz (The Missing Face)

1. Threshold City, Haze & Legend

Istanbul stands at the edge of continents. Where one world ends and another begins, a haze hangs over the strait. In the legend of Byzantium’s founding, the exiled king Byzas finally understood the oracle’s riddle—“in front of the land of the blind”—when the mist lifted. Eksik Yüz opens with this vision: the Bosphorus, the Boğaziçi, veiled in gray. Thresholds are not comfortable places; they expose our longing for home and our fear that no such home exists. Israel Baris, son of nowhere, inherits this tension.

2. Neither Here nor There: Identity by Promise

“Ni soy de aquí ni soy de allá.” Israel Baris is neither Turkish nor Mexican, and yet, mysteriously, both. His life echoes Abraham’s call: to leave the land of birth and walk toward a promise unseen. Belonging cannot be secured by passports or surnames. The film insists that identity is received, not achieved—granted by the God who names and calls. To become Israel rather than Baris, he must accept definition by promise instead of performance.

3. Abrahamic Calling

Like Abraham, Israel is summoned into a pilgrimage of faith. The geography is cinematic, but the journey is spiritual. He moves without proof, loves without guarantees, prays without closure. Istanbul is not origin or destination but hinge: where flesh and spirit, past and future, are held in tension until grace speaks.

4. Paul’s Sorrow & Mission (Romans 9:1–13)

Paul writes, “I have great sorrow and unceasing anguish for my people… Theirs the adoption, the glory, the covenants… and from them is the Messiah according to the flesh.” Yet he adds, “Not all who are descended from Israel belong to Israel.” Israel Baris carries that same ache. His grief is not nationalism but missionary love. He prays for Turks and Mexicans—and for all who live behind the fog of unbelief—trusting that God’s promises have not failed even when the gospel is refused.

5. The Mystery of Election (Isaac, Jacob, Esau)

The film meditates on divine choice: Isaac the child of promise; “the elder shall serve the younger”; “Jacob I loved, Esau I hated.” Election is not human rank but revelation of grace. The story does not resolve this tension; it invites us to inhabit it—confessing God’s sovereignty humbly, desiring salvation fiercely, praying even when the outcome is hidden.

6. Intercession from Afar (Father & Son)

Israel finds his father, but there is no embrace. God does not ask him to mend history but to stand in the gap. From a distance, the son intercedes while the father turns away. The silence between them becomes a sanctuary. The “missing face” is not a failure of plot but a revelation: grace is present, yet still veiled.

7. Cinema as Prayer

Eksik Yüz belongs to the tradition where cinema becomes liturgy. Long takes, breathing landscapes, and silence invite contemplation rather than consumption. It is not proselytism but prayer—the ache of Romans 9 turned into image. Frames become icons through which light passes without shouting.

8. Reflection & Prayer Guide

  • Pray for nations behind the fog—that the haze would lift and sight be given.
  • Ask for a pilgrim’s heart—ready to walk without knowing.
  • Intercede for fathers and sons estranged by pride; ask for mercy instead of mastery.
  • Thank God that belonging is given by grace, not earned by blood; by promise, not performance.
Pray with us
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La Herida del Exilio: Israel Baris y la Promesa de un Pueblo sin Tierra

Eje Bíblico: Romanos 9:1–13 • Película: Eksik Yüz (El Rostro que Faltaba)

1. Ciudad Umbral, Niebla y Leyenda

Estambul está en el borde de los continentes. Donde un mundo termina y otro comienza, una niebla cubre el estrecho. En la leyenda de la fundación de Bizancio, el rey exiliado Byzas entendió el enigma del oráculo—“frente a la tierra de los ciegos”—solo cuando la bruma se levantó. Eksik Yüz se abre con esta visión: el Bósforo, el Boğaziçi, velado de gris. Los umbrales exponen nuestra sed de hogar y el temor de que no exista. Israel Baris hereda esa herida.

2. Ni de aquí ni de allá: Identidad por la Promesa

“Ni soy de aquí ni soy de allá.” Israel Baris no es turco ni mexicano y, sin embargo, misteriosamente, es ambos. Su vida repite la llamada de Abraham: dejar la tierra natal y caminar hacia una promesa invisible. La identidad no se fabrica; se recibe. Para ser Israel y no Baris, debe aceptar ser definido por la promesa y no por el rendimiento.

3. Llamado Abrahámico

Como Abraham, Israel es convocado a una peregrinación de fe. La geografía es cinematográfica, pero el viaje es espiritual. Se le pide avanzar sin pruebas, amar sin garantías y orar sin cierre. Estambul no es origen ni destino, sino bisagra donde carne y espíritu, pasado y futuro, se tensan hasta que la gracia hable.

4. El Dolor de Pablo y la Misión

Pablo escribe: “Tengo gran tristeza y continuo dolor por mis compatriotas... de ellos son la adopción, la gloria, los pactos... y de ellos procede el Mesías según la carne.” Pero añade: “No todos los descendientes de Israel son Israel.” Israel Baris carga el mismo dolor: no nacionalismo, sino amor misionero. Ora por turcos y mexicanos y por todos los pueblos que viven tras la niebla de la incredulidad, confiando en que las promesas de Dios no han fallado.

5. Misterio de la Elección (Isaac, Jacob, Esaú)

La historia contempla la elección divina: Isaac, hijo de la promesa; “el mayor servirá al menor”; “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” No es jerarquía humana sino revelación de la gracia. La película nos invita a vivir en esa tensión: confesar la soberanía de Dios con humildad y desear la salvación de todos con fervor.

6. Intercesión a Distancia

Israel encuentra a su padre, pero no hay abrazo. Dios no le pide reparar la historia sino ponerse en la brecha. Desde lejos, intercede mientras el padre se aleja. El silencio entre ambos se convierte en santuario. El “rostro que faltaba” no es un fracaso narrativo sino una revelación: la gracia está presente, pero velada.

7. Cine como Oración

Eksik Yüz pertenece a la tradición donde el cine se vuelve liturgia. Los planos largos y el silencio invitan a la contemplación. No es proselitismo, sino invitación a la oración. Las imágenes son iconos por donde pasa la luz sin gritar.

8. Guía de Oración

  • Ora por las naciones tras la niebla: que Dios conceda visión.
  • Pide un corazón peregrino, dispuesto a caminar sin saber.
  • Intercede por padres e hijos distanciados; pide misericordia.
  • Da gracias porque la pertenencia se otorga por gracia, no por sangre.
Orar con ustedes
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Sürgünün Yarası: Israel Baris ve Topraksız Bir Halkın Vaadi

Kutsal Metin Ekseni: Romalılar 9:1–13 • Film: Eksik Yüz (The Missing Face)

1. Eşik Şehir, Sis ve Efsane

İstanbul kıtaların eşiğidir. Bir dünyanın bittiği, diğerinin başladığı yerde Boğaziçi’ne sis çöker. Bizans’ın kuruluş efsanesinde sürgün kral Byzas, “körler ülkesinin karşısı” bilmecesini sis dağılınca anlar. Eksik Yüz bu görüntüyle açılır: Boğaziçi gri bir tülle örtülüdür. Eşikler rahatsızdır; yurt özlemimizi ve böyle bir yurdun olmayabileceği korkusunu açığa çıkarır. Israel Baris bu yarayı taşır.

2. Ne Buradan Ne Oradan: Vaade Göre Kimlik

“Ne buradanım ne oradan.” Israel Baris ne Türk’tür ne Meksikalı; ama ikisine de dokunur. Yürüyüşü İbrahim’in çağrısını hatırlatır: doğduğun yeri bırak ve görünmeyen bir vaade doğru yürü. Film kimliğin üretilemeyeceğini, Tanrı’nın çağrısıyla verildiğini söyler. Baris değil, Israel olabilmesi için performansla değil vaatle tanımlanmayı kabul etmelidir.

3. İbrahimî Çağrı

İbrahim gibi Israel de iman yolculuğuna çağrılır. Coğrafya sinematiktir, ama yol ruhsaldır. Kanıt olmadan ilerlemek, güvence olmadan sevmek, kapanış olmadan dua etmek istenir. İstanbul etle ruhun, geçmişle geleceğin gerildiği bir menteşedir—ta ki lütuf konuşana dek.

4. Pavlus’un Kederi ve Misyon

Pavlus şöyle yazar: “Halkım için büyük bir kederim, dinmeyen bir acım var... Evlat edinme, yücelik, antlaşmalar... ve Mesih bedence onlardandır.” Ama ekler: “İsrail soyundan gelenlerin hepsi İsrail değildir.” Israel Baris aynı sızıyı taşır. Bu dar milliyetçilik değil; misyoner sevgidir. Türkler, Meksikalılar ve sisin ardında yaşayan herkes için dua eder; Tanrı’nın vaatlerinin asla düşmediğine inanır.

5. Seçimin Gizemi (İshak, Yakup, Esav)

Hikâye ilahî seçimi düşünür: vaadin çocuğu İshak; “büyüğü küçüğe kulluk edecek”; “Yakup’u sevdim, Esav’dan nefret ettim.” Seçilmişlik insanî bir sıralama değil, lütfun tezahürüdür. Film bu gerilimi çözmez; içinde yaşamaya çağırır: Tanrı’nın egemenliğini alçakgönüllülükle ikrar etmek ve herkesin kurtuluşunu arzulamak.

6. Uzaklardan Aracılık

Israel babasını bulur ama kucaklaşma yoktur. Tanrı ondan tarihi onarmasını değil, arada durmasını ister. Oğul uzaktan dua ederken baba arkasını dönüp gider. Sessizlik kutsal bir mekâna dönüşür. “Eksik yüz” bir anlatı eksikliği değil, lütfun gizli yüzüdür.

7. Dua Olarak Sinema

Eksik Yüz, sinemanın liturjiye dönüştüğü geleneğe aittir. Uzun planlar ve sessizlik tüketmeye değil tefekküre davet eder. Bu bir zorlama değil; dua çağrısıdır. Görüntüler ikon gibidir; bağırmadan ışık taşırlar.

8. Düşünce ve Dua Rehberi

  • Sis ardında kalan uluslar için dua et: sis kalksın, görme verilsin.
  • Bilmeden yürümeye hazır bir yürek iste.
  • Uzak düşen baba ve oğullar için aracılık et.
  • Aidiyetin kana göre değil, lütfa göre verildiğini itiraf et.
Ben de varim
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El Rostro que Faltaba (Eksik Yüz): Boş Ellerle Başlayan Bir Yolculuk

10/5/2025

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Timothy Keller, Romans 1–7 for You adlı yorumunda Tanrı’nın adaletinin sadece boş ellerle kabul edilebileceğini açıklar.
Hiçbir ahlaki özgeçmiş, hiçbir iyi işler listesi bize yaşamın kapısını açamaz.
Bunu sadece O’nun doğruluğu yapabilir.
Bugün, ilk uzun metrajlı filmimin senaryosunu tamamladığımda — El Rostro que Faltaba (Kayıp Yüz), üç dilli (İspanyolca, Türkçe ve İngilizce) bir hikâye, Meksika Karayipleri’nde çekilecek ve İstanbul sahnelerini içerecek — Tanrı’ya hiçbir şey sunmadan, sadece imanla yaklaşmanın ne anlama geldiğini daha iyi anlıyorum.
Bu senaryo tam olarak bundan bahsediyor:
İnsanın kendi elleriyle kurtuluşu kazanmaya çalışması ile Tanrı’nın tam tersini istemesi arasındaki gizem.
O bizden silahsız gelmemizi ve Mesih’te bize verdiği mükemmel adalete inanmamızı ister.
Pavlus’un yazdığı gibi:
“Ama şimdi, Yasa’dan bağımsız olarak Tanrı’nın doğruluğu açıklanmıştır; Yasa ve Peygamberler de buna tanıklık etmektedir.” (Romalılar 3:21)
Film, izleyicilere imanın Tanrı ile pazarlık yapmak değil, O’na boş ellerle gelmek ve çarmıhta tamamladığı işi kabul etmek olduğunu hatırlatmak istiyor.
Bugün yeni bir döneme giriyorum:
Bu projenin etrafında bir topluluk kurmak.
Dileğim, bu hikâyenin sadece bir film olmaması,
aynı zamanda birlikte İsa’nın ayaklarına yüklerimizi bırakmayı öğrenebileceğimiz bir alan olmasıdır.
Ben de varim
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From the Slavery of Sin to True Freedom

10/3/2025

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More than ten years ago, I left my country and arrived in Latin America. The feeling was similar to what many East Germans experienced when Germany was reunified: after a lifetime of orders, rules, and restrictions, they suddenly faced a sea of personal decisions and responsibilities.
In East Germany, the communist government decided everything—from where you lived to the job you held. After unification, freedom brought with it a wave of disorientation. In my devotional reading today, I came across the story of a man from the East who, shortly after unification, went to buy a car. The salesman asked him which model he wanted, what additional features he desired, and how he planned to pay. Everything was unfamiliar to him—names, models, loans, payments. Overwhelmed, he finally said: “Just give me any car.” At first, freedom felt like a burden. Today, however, he delights in being able to choose.
Last night, I had a vivid dream: I was renting an Airbnb in Berlin, right in the central square—a loft with a glass entrance. Everything I did was visible to passersby. It felt like living in a showcase. And I realized: that is exactly how I feel after sending our film project The Missing Face (El Rostro que Faltaba) to the Berlinale Co-Production Market. It is as if my entire life—my identity, my struggles, and my faith—were laid bare before Berlin.
I am Turkish, I follow Christ, and I have learned to speak about things that in my homeland would be considered taboo. I speak about the freedom Jesus brings, about the identity discovered in following Him—even when it is hidden, complicated, or difficult to embrace. And it is not only about me: recently I met two European friends who carry very similar struggles. A young Norwegian woman of Sámi descent, from an indigenous people almost forgotten by history. And an Austrian man whose grandfather was a Bosnian imam. Both of them also carry stories of hidden and complex identities.
When we were slaves to sin, we obeyed its orders—whether we wanted to or not. Today, as children of God, we live under grace: we do not follow sin by obligation, but follow God by choice, in true freedom.
The gospel is that transforming power: it draws anyone—Turkish, Norwegian, Austrian, Latin American—out of slavery and into grace. I experienced it in Istanbul, twenty years ago, when I encountered Christ in the midst of writing a script about true love. That script took me two decades to finish, because it turned out not to be just a story, but the beginning of a trilogy about identity, redemption, and freedom. The first film is called: The Missing Face.
Freedom sometimes frightens us because it forces us to choose. But when the choice is to follow Christ, we discover that we no longer live under the accusing gaze of the world, but under the grace of God—who covers us and gives us purpose.

Key Words:
#FaithJourney #ChristianFilm #TrueFreedom #GraceNotSin #IdentityInChrist #SpiritualCinema #RedemptionStory #BerlinFilm #Berlinale #GlobalFilmmaking #CinematicFaith #FreedomInChrist
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Each week, we share devotionals, prayer requests, and reflections inspired by The Missing Face — a film born from faith, exile, and redemption
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De la esclavitud del pecado a la verdadera libertad

10/3/2025

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Hace más de diez años salí de mi país y llegué a Latinoamérica. La sensación fue similar a lo que vivieron muchos alemanes orientales cuando se unificó Alemania: de repente, una vida entera acostumbrada a órdenes, reglas y limitaciones se enfrentaba a un mar de decisiones y responsabilidades propias.
En Alemania Oriental, el gobierno comunista decidía desde la residencia hasta el trabajo de cada ciudadano. Tras la unificación, la libertad trajo consigo un desconcierto enorme. Recuerdo haber leído en mi devocional de hoy la historia de un hombre del Este que, después de la unificación, fue a comprar un coche. El vendedor le preguntó qué modelo quería, qué funciones adicionales deseaba y cómo pensaba pagarlo. Todo era nuevo para él: nombres, modelos, préstamos, pagos. Abrumado, terminó diciendo: “Deme cualquiera.” La libertad, al principio, le resultaba una carga. Hoy, en cambio, disfruta de poder elegir.
Anoche tuve un sueño muy claro: rentaba un Airbnb en Berlín, en plena plaza, un loft con la entrada completamente de vidrio. Todo lo que hacía quedaba a la vista de los transeúntes. Era como vivir dentro de una vitrina. Y me di cuenta: así mismo me siento tras enviar nuestro proyecto cinematográfico El Rostro que Faltaba al Berlinale Co-Production Market. Es como si toda mi vida quedara expuesta ante Berlín, con mi identidad, mis luchas y mi fe.
Soy turco, sigo a Cristo, y he aprendido a hablar de temas que en mi país natal serían considerados tabú. Hablo de la libertad que trae Jesús, de la identidad que se descubre al seguirlo, incluso cuando es oculta, complicada o difícil de asumir. No se trata sólo de mí: recientemente conocí a dos amigos europeos que enfrentan luchas muy parecidas. Una joven noruega de raíces sami, un pueblo indígena casi olvidado. Y un austríaco cuyo abuelo fue imán bosnio. Ambos también cargan historias de identidades ocultas y complejas.
Cuando éramos esclavos del pecado, obedecíamos sus órdenes, nos gustara o no. Hoy, al ser hijos de Dios, vivimos bajo la gracia: no seguimos al pecado por obligación, sino que seguimos a Dios por elección, en verdadera libertad.
El evangelio es ese poder transformador: saca a cualquiera —turco, noruego, austríaco, latinoamericano— de la esclavitud a la gracia. Yo lo viví en Estambul, hace veinte años, cuando conocí a Cristo en medio de la escritura de un guion sobre el verdadero amor. Ese guion tardé dos décadas en terminarlo, porque resultó no ser sólo una historia, sino el inicio de una trilogía sobre identidad, redención y libertad. La primera película se llama: “El Rostro que Faltaba.”
La libertad a veces nos asusta porque nos exige elegir. Pero cuando la elección es seguir a Cristo, encontramos que ya no vivimos bajo la mirada acusadora del mundo, sino bajo la gracia de Dios, que nos cubre y nos da propósito.


Etiquetas: El Rostro que Faltaba, Cine Cristiano, Identidad en Cristo, Testimonio Cristiano, Cine Espiritual, Berlinale.
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El Rostro que Faltaba: una película que nace con las manos vacías

9/27/2025

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En su ensayo Romans 1–7 for You, Timothy Keller explica que la justicia de Dios solo se recibe con las manos vacías. Ninguna hoja de vida moral, ningún currículum de buenas obras puede abrirnos la puerta de la vida. Solo Su justicia puede hacerlo.
Hoy, al terminar el guion de mi primera película de ficción --El Rostro que Faltaba (The Missing Face), una historia trilingüe (español, turco e inglés) que se rodará en el Caribe mexicano con escenas de Estambul—, entiendo mejor lo que significa acercarse a Dios sin nada que ofrecer, solo con fe.
Este guion habla justamente de eso: el esfuerzo humano por ganarse la salvación con sus propias manos frente al misterio de un Dios que pide lo contrario, venir desarmados y creer en la justicia perfecta que nos da en Cristo. Como escribe Pablo:
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas” (Romanos 3:21).
La película quiere ser solo una chispa, un sendero visual que recuerde a las audiencias que la fe no es negociar con Dios, sino acercarse a Él vacío y recibir lo que Él ya cumplió en la cruz.
Hoy comienzo una nueva etapa: construir comunidad alrededor de este proyecto. Mi deseo es que esta historia no sea solo una película, sino un espacio para que juntos aprendamos a dejar nuestras cargas a los pies de Jesús.
👉 Si quieres caminar conmigo en este viaje, suscríbete a nuestras actualizaciones y comparte este artículo con alguien que necesite escuchar que el evangelio es gracia pura.

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El "Making of" de "¿Quién se queda, quién se va?"

5/3/2021

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“Y si vas a decir, ‘¿Qué comeremos en el séptimo año? ¡He aquí que no plantaremos ni recolectaremos nuestras cosechas!’. Entonces, Yo decretaré Mi bendición para ustedes en el sexto año, y éste producirá una cosecha suficiente para un período de tres años." (Levítico 25:20-21)

Solo alguien que tuviera una conexión directa con Dios podría haber garantizado tal cosa y eso es exactamente lo que he hecho en el sexto año de mi llegada a América Latina en pura pandemia mientras el mundo entero estaba encerrado: hice mi primer película de medio-metraje llamada "¿Quién se queda, quién se va?" desde que llegué a esta parte del mundo tan lejos de casa sin nadie en quien confiar más que Dios y los que estaban listos para seguirme a través de esta caminata por el desierto. Y, de hecho, fuimos bendecidos con una cosecha que puede durar tres años, ya que todavía continuamos en otro bloqueo en todo el mundo mientras escribo este artículo.

Estoy hablando de la realización de "¿Quién se queda, quién se va?" que hice con algunos de mis compañeros y otros compañeros de varios talleres de actuación y filosofía y poesía y sin embargo algunos nuevos que llegaron a última hora a dar una mano como un paisano turco que también estaba en un largo viaje por Sudamérica y México durante años. De hecho, todo fue una bendición en proporciones bíblicas.

Todo comenzó con mi inscripción en un taller de actores en la Extensión Cultural de la Universidad de Guanajuato el año pasado. Habiendo comenzado con el taller y después de un mes y medio, la primera cuarentena se rompió a mediados de marzo de 2020. Incluso había planeado filmar una demo para una miniserie con mis compañeros de clase sobre la pandemia. La historia sería sobre un grupo de personas que estaban atrapadas en un retiro de actores cuando comenzó la pandemia y deciden continuar con el taller y no irse hasta que termine la cuarentena.

Teniendo una idea ingeniosa como esta en mente, literalmente comenzamos a hacerla realidad cuando algunos de mis compañeros aceptaron participar en el proyecto y otros no. Hice un elenco en línea para las partes principales que faltaban y comencé a escribir los personajes junto con mis compañeros. Más tarde hice una audición y les pedí a los actores que vinieran en persona a la audición que diseñé como un retiro de actores real donde les enseñé cómo actuar frente a la cámara. Algunos pasaron la audición y otros no incluso yo. Luego hicimos tres audiciones más durante ese mismo taller de las cuales también hice accesible una parte a través de internet.

Fue entonces cuando los dos mundos empezaron a enredarse: básicamente estaba filmando un taller de actores que formaba parte del guión inicial con algunas líneas y escenas ya escritas y otras escenas aún por desarrollar con las nuevas ideas y experiencias por las que estábamos pasando durante el período de preproducción y rodaje. Fue una dimensión completamente nueva que descubrimos juntos al final y estoy orgulloso del resultado que tenemos.

Estuvimos observando un mundo que nosotros mismos estábamos desarrollando. Estábamos habitando el mismo planeta con los que estaban afuera, pero nuestras vidas estaban desarrollando en universos separados.  Literalmente estábamos teniendo un Shabat. El primer Shabat después del Gran Diluvio.
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Al terminar el diluvio Dios dijo a Noaj:
“Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán” (Génesis 8:22).

No sabíamos aún cuales serían los implicaciones que el mundo nunca detendrá. Y intentamos explicarlo con la ayuda de hacer cine contando una historia metafórica. En estos tiempos de pandemia hay más de una forma de volar un avión. Hice una combinación de usar la última tecnología para desarrollar un guión con la ayuda de un software de desarrollo de historias que nos permitió escribir personajes completos y notas para el primer acto de un largometraje de ficción. Literalmente les pedí a mis actores que escribieran sus personajes dándoles una situación en la que se encuentran. La situación en la que todos estábamos: estábamos atrapados por algunos personajes que estábamos desarrollando durante el taller de actores y estábamos tan dispuestos a continuar con el ejercicios que estábamos haciendo en el taller que casi las nuevas profundidades encontradas de las emociones que recientemente aprendimos cómo alcanzarlas eran como bestias ahora en nosotros hambrientas de más sangre y drama. Sí, nuestro profesor del taller me había servido como un entrenador de actores para hacer que estos nuevos talentos estuvieran listos para actuar ahora frente a la cámara.

Literalmente escribí el guión en torno al primer ejercicio de imaginación en el que a un actor se le dan tres palabras que lo llevan a algún lugar de su infancia y tiene que actuar mostrando los tres rasgos que se le dieron como un impulso. Empujé nuestros límites un poco más y les di a mis actores muchos otros impulsos nuevos que no sabían que los inhibían. El resultado fue a la vez impresionante y demasiado sombrío. Los personajes que me escribieron eran abrumadores y casi todos querían ser los villanos de la historia. Tuve que ponerlos en una audición poco antes de continuar desarrollando los personajes mortales que tanto querían representar. Pero estábamos en cuarentena sin una fecha fija en la que terminaría. Estaba literalmente a punto de ser absorbido por algunos fantasmas oscuros que intentaban apoderarse de todo el proyecto antes de que pudiera idear una historia inspiradora para compartir con el mundo durante una época tan oscura como la de Covid. Excepto por un par de actores ninguno tenía noción de por qué este avión está en vuelo, cuál es su destino, o cuál es el riesgo de su misión. No puede cambiar sus políticas ni tampoco reevaluar sus objetivos en pleno vuelo y sí, ¡ya habíamos despegado mucho antes que estábamos listos todos para este vuelo y la mayoría de sus pasajeros eran polizones! 

Dios quería crear dos mundos como lo hizo después del Diluvio. Antes del Diluvio global, estaba pilotando Él mismo el avión. Pero como yo estaba personalmente involucrado con los pasajeros (mis aspirantes a actores ahora en el asiento del piloto tan dispuestos a escribir un nuevo destino de este avión), el estado mental de su inclinación a la negatividad de los "pasajeros" dañó un poco el vínculo entre nosotros hasta el punto de que en un momento decidí abortar el viaje por unos meses y continué desarrollando otra historia con la que estaba actualmente ocupado antes de la pandemia. Ahora, mientras mantuviera el control de este "aeronave universal", no había forma de garantizar que el pandemia (el Diluvio) no volvería a ocurrir en la historia que estaba tratando de crear. Después de todo, la premisa de la historia era dar un mensaje al mundo por qué está ocurriendo esta pandemia y ¡a qué nueva conciencia debería despertar la humanidad ahora!

Decidí retirarme de los controles y poner el universo que estaba tratando de crear en piloto automático. Mi política posterior a la inundación significó el anuncio a mis colegas de que a partir de ese momento no estaría directamente involucrado en el flujo de las estaciones, ni en los actos o puntos de pellizco de la trama, etc. De esta manera, el comportamiento de los personajes en desarrollo no se vería afectado. Ya se juzgará desde la perspectiva de “vivir en una relación íntima y continua conmigo”. Las tendencias a lo negativo de mis aspirantes a actores con voluntad y un pequeño don de escribir no tendrían entonces ningún impacto en el funcionamiento de este universo y así podría garantizar que nunca ocurrirá una segunda inundación.

Pero este cambio en la regulación también tuvo un lado negativo. Mientras estaba en el asiento del piloto, el universo se dirigía hacia un destino, pero ahora que está en piloto automático, el mundo gira sin cesar bajo el control de un sistema automatizado que no tiene en cuenta ideas como 'propósito' y 'destino'. Este viaje ahora no tenía un sistema de "stop" incorporado. Solo terminará cuando alguien decida deshacerse del interruptor del piloto automático y ya ha habido intentos de hacerlo. En tal universo no hay Shabat.

La esencia del pacto de Dios conmigo fue la promesa de que nunca estaría bajo el control de esta computadora universal como Él le había prometido a Abraham, un compatriota mío. Después de todo, ¿no vine hasta aquí al otro lado del planeta siguiendo los pasos de Abraham dejando mi tierra natal durante mucho tiempo? En la primera conversación con Abraham, Dios lo saca de este universo que funciona con piloto automático.

"Dios le dijo a Abram, ‘Vete para ti desde tu propia tierra, de tus parientes, y de la casa de tu padre hacia la tierra que Yo he de mostrarte. Y te convertiré en una gran nación; te bendeciré, y haré tu nombre grande, y serás bendición. Bendeciré a aquellos que te bendigan, y aquél que te maldiga Yo lo maldeciré; y todas las familias de la tierra serán bendecidas a través de ti’”(Génesis 12:1-3).

El universo de Abraham tenía los pros y los contras del mundo anterior al Diluvio. Su universo fue pilotado directamente por Dios; fue "manejado por una relación" en lugar de "guiado por una computadora". Esto significa que tiene un propósito y un destino. Quien tiene los controles lo está guiando de manera que alcance  su destino y llegue a un 'alto', un 'stop'. Dado que el concepto de "alto" está integrado en este universo, dicho universo también contenía Shabat.
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Decidí en este caso que es mejor volar a través de la tormenta en lugar de evadirla y retomé el proyecto después de una pausa de 2-3 meses, porque tuve que regresar a Estambul para visitar a mi padre moribundo por última vez después sin haberlo visto durante unos 6 años durante mis viajes por América Latina. Y no quería volver a casa con las manos vacías. Quería darle la buena noticia de que hay vida después de la muerte. Entonces, hice un llamado para mis actores y otros que no estaban en la primera etapa de esta serie de talleres en curso sobre cómo hacer una película durante los tiempos de Covid. Solo un par de actores del primer grupo de actores/escritores de la etapa del desarrollo del guión pasó la audición con solo unas líneas de cortos diálogos en el corte final. No me sorprendió, aunque era un momento para desarrollar ideas sobre cómo deberíamos remodelarnos si queremos convertirnos en buenos narradores, ya sea delante o detrás de la cámara.

Vivimos en una época en la que la idea de universos paralelos es científicamente respetable más ahora durante los tiempos de la pandemia. Una de las sugerencias presentadas por eminentes físicos como solución a la paradoja de Schrodinger (un experimento mental propuesto como una contradicción a la teoría cuántica, en el que un gato dentro de una caja bombardeada por electrones debería estar vivo y muerto) es la teoría de que cada salto cuántico (cambio de estado de los electrones) genera al menos un universo paralelo. Y ahora nos echaron fuera de la caja de la cuarentena durante algunos meses después de ser bombardeados por la información o la desinformación. Algunos de nosotros estábamos muertos y algunos todavía estaban vivos. La teoría de que los hijos de Noé y los de Abraham viven en universos paralelos no fue una sugerencia extravagante en los círculos de intelectuales en tiempos de Covid.

Un universo creado no tiene inercia. No estará automáticamente aquí mañana simplemente porque existe hoy. La creación es un acto de voluntad, la voluntad de Dios para ser precisa, y la voluntad de cualquier criatura pensante, incluso una criatura de nuestro nivel, no tiene inercia. Así que no podía detenerme aquí o abandonar el barco porque había una situación de pandemia o mi padre estaba en el lecho de muerte. Si todo estuviera bajo el control o la voluntad de Dios, entonces mi padre no podría morir antes de que yo muriera y resucitara primero en esta parte del mundo e iría a visitarlo en mi otra vida. Por tanto, la creación necesita una renovación constante. Él estuvo viviendo en mí todo este tiempo y ahora yo estaba viviendo en él estando tan cerca de la muerte durante una pandemia como si fuera inmune a morir de algún tipo. Esta renovación debe haber venido de la fuente: la voluntad de Dios. Para las personas que viven en universos paralelos, el camino de la renovación no es necesariamente idéntico y así fue el caso tanto de mi padre como de algunos de los compañeros que tuve que dejar atrás para continuar con la edición en mi ciudad natal donde se encuentran dos realidades y dos continentes. : Estambul. 

Como había pensado y orado por mi padre, en realidad no murió antes de que yo pudiera ir a visitarlo durante su último mes después de que terminó la filmación en México. 

Mi ruta de renovación fue la siguiente:

"Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él se abstuvo de toda la obra que Él había creado y hecho” (Génesis 2:3).

Dios había santificado el Shabat con maná. Todos los días de la semana, una medida cayó por cada persona, pero los viernes cayó una doble porción ... en Shabat, el maná no cayó en absoluto. 

Debería ser obvio para mí a estas alturas que la fuente de todas las bendiciones materiales en un universo controlado por Dios es también el punto de destino; después de todo, la única razón por la que Dios mismo controla los controles es para asegurarse de que el mundo llegue a su destino. El destino está representado en el mundo de hoy por el día en que el mundo se detiene, Shabat. ¡Regresar a Estambul después de un viaje de 6 años por Sudamérica fue mi Shabat de verdad!

Para enfatizar el hecho de que Shabat es la fuente de todo el maná que cae durante el resto de la semana, en Shabat no cayó nada, mientras que el viernes cayó una doble porción. De hecho, dejó de caer cuando estaba en Estambul porque ya tenía mi plato lleno de maná y tenía que darle sentido a lo que canjeé durante este tiempo: edité lo que filmé durante 3 meses. Shabat es el "recipiente" que contiene la bendición. Cuando la bendición es vertida puedes únicamente detectar el flujo si estás fuera del utensilio desde el cual se está vertiendo. En Estambul me quedé sin utensilios y estaba viendo la bendición que he recibido durante todo este tiempo desde la pantalla de mi computadora. Si estuvieras sentado dentro de ese "recipiente" nadando en bendición, el flujo de la bendición sería invisible para ti, así que lo fue mientras yo nadaba en la "vasija" de América Latina durante 6 años. He abandonado temporalmente el mundo para entrar en el mundo de Shabat.

Para mí, un comedor de maná, que está personalmente involucrado con Dios y que es apoyado por mi propia bendición personal, la fuente de la bendición material no es el universo que Dios puso en piloto automático. Mi viaje tiene un destino. El propósito de mantener y renovar la creación para mí es solo asegurarme de que estoy vivo y bien al final del viaje. La fuente de mi renovación es Shabat, un día que recuerda al punto de destino. 

La garantía Divina de la renovación permanente significa que la energía de tal renovación fue "programada" en el universo de Noé hasta el fin de los tiempos. Después de todo, la decisión divina de desconectar fue precisamente para proteger al mundo de la destrucción y eso es exactamente lo que sucedió cuando me encontré navegando en un mundo diferente después de que comenzó la pandemia. Los orígenes de la vida están en polos opuestos para los que observan las Escrituras y para los no observadores, los descendientes de Noé. El no observador obtiene energía vital del universo que Dios creó; su sustento proviene de la actividad, del movimiento permanente y ordenado movimiento de la naturaleza. Si su mundo alguna vez se detuviera como ahora está, dejaría de existir por completo. No puede manipular la renovación del universo material siendo un observador de Shabat. Y eso es lo que está sucediendo ahora con este bloqueo: ya ha comenzado una separación entre los observadores de las Escrituras y los no observadores.

El observador de la Escritura deriva su existencia del destino final del mundo, desde el punto en el que toda la humanidad volverá a ser parte inseparable de la esencia misma de Dios. Su bendición proviene de la inactividad, del cese total de toda acción como es ahora. Entonces, debe observar Shabat para mantener su conexión con la fuente de su existencia. La renovación que viene del Shabat implicaría el fin del mundo de Noé por completo. Tan pronto como se pusiera en contacto con Shabat, el piloto automático dejaría de funcionar; su universo colapsaría por completo y desaparecería en un segundo Diluvio. Y eso es lo que estamos observando ahora en cada ola de nuevos picos de contaminación y los bloqueos que siguen.

Por eso decidí dejar el proyecto con lo que pude rodar antes de entrar en otro encierro y no seguir filmando más para realmente hacer una pausa completa y dejar más claro su mensaje.

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La lectura del guión "Al otro lado de La Mancha" en voz alta en Guanajuato

3/3/2020

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Hace unos días tuve la primera lectura del guión "Al otro lado de La Mancha" en alta voz, inspirada inicialmente por una de las almunias más antiguas de la clase de actuación de Alonso Echanove en la Extensión Cultural de la Universidad de Guanajuato hace un año cuando llegué aquí por primera vez.

Escucharlo en voz alta fue cómo escuchar las primeras palabras que salen de la boca de su bebé. Fue simplemente increíble escuchar esas primeras palabras de boca de algunos actores adolescentes milenarios que intentaban emular a esos personajes hablando como en Entremés Cervantino. Realmente estábamos entrando en una nueva dimensión juntos, sin saber que existía: este ocasión  nos ha dado un maravilloso papel sacerdotal!

Mis compañeros me despertaron de un sueño que estaba teniendo durante una gran tormenta en el lago como los discípulos despertaron a Jesús diciendo que debía hacer algo al respecto, si no, qué colapsarían. Ese día éramos 8 personas en el bote en el lago que llegaron a la primera lectura de un guión de largometraje, ¡qué tormenta! ¡Qué gran emoción fue para los todos! ¡Porque también fue la primera vez que escribí un guión completo pensando en turco, escribiéndolo en inglés y luego traduciéndolo en español! Escucharlo por primera vez como suena en boca de algunos adolescentes, excepto uno, fue probablemente como Dios nos escucha decir sus palabras que trascienden muchas generaciones y culturas.

Como Cristo calmaba la tormenta calmamos la tormenta juntos ese día. Luego me decían: “¿Por qué tienes miedo? ¿Todavía no tienes fe da la adquisición? Lo que estaba tratando decirme este ejercicio ere  "¿Todavía no has entendido tu papel en nosotros? Te estamos dando la autoridad que ya lo tenías al tomar el riesgo de pasar tanto tiempo con nosotros re-escribiendo y re-escribiendo unos 170 páginas inspirado de un cuento de 11 páginas!"

En la historia, esta tarea, como dada a los aspirantes, toma formas muy diferentes, ya que se da solo a ciertas clases religiosas. Pero cuando empezamos analizar la base del guión como una lectura directa en alta voz, comenzamos a procesarlo como "traiga aceite al templo para las velas", "¡ya actúe ahora mismo!"

En otras palabras nos estábamos diciendo uno al otro: ¿por qué tienes miedo? Harás cosas más grandes que yo". Para entender y percibir el mensaje oculto de estas palabras do contadas pero transmitidas por el acto de llegar ahí todo junto, realmente uno necesita estar al tanto de este período que estamos pasando en Guanajuato. Porque ¿qué deber hizo el sumo sacerdote de los judíos antes que entrar el tabernáculo? Él se dedicaba primero al tarea, se estaba purificando a sí mismo, dando sus propias ofrendas, es decir, después de hacer sus propios preparativos del significado de las circunstancias, llevaba las ofrendas de la gente al Creador en una tienda de campaña, en el templo móvil en el desierto. En otras palabras, él tiene un significado como "unir a las personas con el Creador". En este sentido, ese día nosotros decimos uno al otro "¡No puedes ir al Padre, a la Fuente, a menos que me lleves contigo!" 

Cuando prendamos nuestro teléfono móvil, debemos ingresar un código en wifi cuando deseamos conectarse a Internet. Aquí, en cierto sentido, tomamos ese papel vinculante con el concepto que llamamos sacerdote al Creador con ese código. Nuestro código era "amor incondicional" ese día!

Ese día dimos cuento que hemos sido originalmente designado como "la comunidad de los sacerdotes". Entonces, ¿qué significa esto? Eso significa que haremos cosas más grandes que Cristo com Él decía en Juan 14:12. ¿Cómo? Si cumplimos sus mandamientos como dice Él en Mateo 28 "¡Comparte todo lo que aprendiste de mí, pero todo, con los demás!" Ese día establecimos ese vínculo con uno con al otro: compartimos todo lo que aprendimos con uno al otro de manera instintiva. Construyamos un templo invisible ofreciendo regalos desde el corazón! Abrimos nuestros corazones uno al otro.

¡Gracias, lo hicimos! Pero no hay fin para el trabajo ahí. Ayer nos reunimos nuevamente en la clase de actuación para compartir nuestras observaciones sobre lo que sucedido el pasado fin de semana. Y cuando compartí mis reflexiones sobre cómo me sentía el otro día, Alonso Echanove me preguntó porque no pido el consejo de alguien que haya estado allí antes. Le dije "por supuesto, ponme en contacto con él. Necesito a alguien que tenga la experiencia y que me puede asesorar en el guión". Esta es mi opera prima, ¡pero estoy asumiendo mi papel para cerrar esta brecha como un sacerdote en potencia, pero también este advertencia era como "¡También nota esto!" ¿Qué dice Cristo al respecto? "¡Ven y quédate con nosotros como somos uno con mi Padre!" De ahora en adelante, se proporciona integridad aquí, y el servicio de ejecución hipotecaria entra en juego. Luego, el servicio entra en juego de inmediato desde el momento de la vinculación. ¡Así que ve a traer aceite para el santuario! ¡Encuentra el aceite, encuentra el aceite para operarlo! Entonces encontrar el asesor del guiones será mi aceite para operarlo.

Entonces, la energía de la ofrenda, la energía de la presentación del corazón, es algo que hace que un templo sea un santuario. Si tienes a Cristo, entonces eres el templo del Creador.
El sumo sacerdote profeta de este templo es Jesucristo, pero nosotros comenzamos a ser los que sirven como sacerdotes allí. Para quién? Estás comenzando a servir a creyentes, no creyentes, personas de diferentes creencias, a toda la humanidad, a todos tus hermanos humanos. ¿Que haces aquí? Sirves en el principio de la solicitud y el dar.

La función de este vinculación aquí es la ofrenda y la presentación. Activar este vínculo es hacer que este principio de dar y incondicionalidad sea efectivo en la sociedad. Por lo tanto, descubrir este vínculo con su proactividad (escribir un guión), eliminando así lo negativo. Nuestro papel como cineastas conscientes aquí es rectificar el caos, es decir, nuestra tarea de completar un papel que nadie más puede. Entonces, ¿qué estamos haciendo sobre los problemas del significado de las cosas que nuestra gente falla? Decimos: "No pueden hacerlo, no pueden verlo ... Son todos ciegos, todos son sordos, todos son ignorantes". Entonces, ¿qué hacemos nosotros mismos como cineastas aspirantes? Si somos aspirantes al significado del maná, tenemos que asumir nuestro papel. Entonces, como Moisés o Jesus o Estaban dijo, “¡Padre, ellos no saben lo que están haciendo, perdónalos! ¡Mírame en cambio, mira a tus sacerdotes, úsame como la luz, úsame como un canal, te cerraré esta brecha!"
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Carta del director por "Al otro lado de La Mancha"

9/22/2019

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La historia inicial me llegó de una manera bastante misteriosa cuando estaba buscando nuevas inspiraciones en una nueva ciudad a la que acababa de llegar; mientras realizaba un curso de Filosofía y Poética en la Universidad de Guanajuato, a través de mi profesor, un escritor reconocido en la ciudad, conocí a otro aspirante a escritor, quien una noche de encuentro compartió conmigo su cuento “Cada quien su personaje”.

Detrás de todo lo que hacemos en la vida está el deseo que queremos hacer. Si decimos "sí" a algo tan inusual como puede parecer a primera vista,  que un cineasta como yo, con orígenes en Estambul, el lugar en donde el  Oeste y el Este convergen, haya llegado a México y se haya enamorado de éste país y de su cultura, a tal punto de querer ahora contar una historia que contara un tal Cervantes aquel que otrora fuera precisamente el blanco de los turcos y sufriera la herida por la cual fuera llamado el manco de Lepanto, un turco que quiere ahora contarles a los suyos y a los propios otra visión sobre El Quijote.

No podemos ofrecer algo que no nos pertenece y luego reclamarlo. Lo que realmente importa en la vida es entregar aquello que nos han dado y  hacer algo con ello devolviéndolo multiplicado.

Entonces, esa fue mi intención inicial: encontrar un nicho en donde pudiera integrarme a esa nueva cultura para mí, así encontré a Guanajuato, que, a su vez, tampoco es completamente mexicana ni europea… un mundo intermedio como Estambul… pero, ¿Por qué filmar una película en Guanajuato?

Porque Guanajuato nos recuerda el papel  que debemos asumir como seres humanos: convertirnos en caballeros cuya única armadura es soñar lo que parece imposible en este mundo. Quien aspira a convertirse en un Quijote es guiado por el Espíritu de una manera misteriosa en algún momento de su vida y asume la responsabilidad de bendecir a la humanidad al ofrecer una nueva forma de ver las cosas, convirtiéndose a sí mismo en un canal hacia algo más allá de lo tangible. Esta ciudad mágica inspira al recién llegado a reflejar su luz a través de ella.
Para mí, como director, co-guionista y productor de este proyecto, Guanajuato fue un completo descubrimiento cuando llegué hace más de un año y no conocía nada más que el Festival Cervantino y las impresionantes vistas de la capital de Guanajuato. 

Pronto me sentí inspirado, tanto, que pude escribir un guion de 117 páginas en 8 meses a partir del cuento que compartiera mi ahora amigo Gustavo René Ponce conmigo.  Este pequeño cuento mágico me permitió conectarme con la idea general de mi venida aquí. Era una sátira oscura acerca de por qué los Quijotes del mundo son condenados a muerte o aislados por soñar las cosas que se supone que no se deben soñar de acuerdo con los estándares del mundo humano. La misma razón por la que dejé mi propio país y emprendí un viaje de 5 años por América Latina y México para encontrar mi nuevo hogar, el lugar donde podría soñar libremente y hacer realidad mis sueños. 
Es por eso, creo yo, que las ideas en mi mente tienen una forma de salir al mundo y darse a conocer, como éste proyecto, que es el resultado de un giro de fe, ese que surge cuando uno se propone, desde sus entrañas, descubrirse a sí mismo despojándose de todo para encontrar su identidad abandonada,  el "Yo dentro" y convertirse en alguien muy diferente a aquel que no habías pensado antes.

Comencé a escribir este guión cuando intentaba conectarme con el personaje que se llama "El Quijote" en la historia de René que inicialmente nos había reunido. 
"¿Quién podría ser este Señor Quijote?", me pregunté. Y cuanto más nos involucramos con René en la co-escritura de las historias de fondo de cada personaje, me di cuenta de que estaba escribiendo sobre un período muy oscuro de la historia de mi familia: se trataba de mi abuelo, que también solía ser un "Don Quijote", y  a menudo me culpaban a través de la zarza de que, sin saberlo, me parezco a él.
​

Con orígenes en el Palacio Otomano, su madre había so una odalisca del sultán. En su juventud fue uno de los miembros fundadores de un partido político turco cuyo líder fue ahorcado por los generales del golpe de Estado militar en 1960.  

Después fue encarcelado durante dos años y al ser liberado, era una persona diferente. Una persona de la que nadie podría explicar quién era realmente: un traidor, un héroe o una víctima.

El abuelo que yo conocí era esta persona introvertida que estaba cometiendo un suicidio lento al fumar 3 paquetes de cigarrillos al día.  Sus secretos fueron enterrados con él cuando murió a la edad de 70 años, ninguno de ellos aún ha sido explicado bien por nadie. 

Siendo niño y hasta mi adolescencia aprendí con él cosas que estaban fuera de este mundo. Sólo sé que era un verdadero Señor al que, como un título honorífico espontáneo llamaban "El Conde" en la escuela militar, por eso sigo presumiendo su honor.

Mi abuelo era un verdadero Quijote: un hombre en un largo viaje de caballería errante cuyas historias solo pueden entenderse y explicarse si uno puede emprender un viaje similar y tener la oportunidad de recibir una revelación a tiempo en su vida, si se hace las preguntas correctas y es capaz  también de recibir una respuesta veraz. Después de todo, así es como encontré a Cristo en un país musulmán del 99,9% hace unos 14 años y tuve que salir de él para seguir descubriendo mis orígenes reales como un ser humano verdadero.

Esos caminos me llevaron al otro lado del mundo, a un país que compartía conmigo el mismo dilema: ser dejado atrás por sus antiguos dioses y sentirse incapaz de re-identificarse con la cultura foránea impuesta y su religión, casi contemporánea con el libro de "Don Quijote de la Mancha". 

Guanajuato es para mí el símbolo de la  decisión de los mexicanos de encontrar su verdadera identidad a través de la desmitificación y la reinterpretación de la obra de Cervantes, como se ve a través de los ojos del verdadero Quijote, que logró encontrar el camino sinuoso hacia Guanajuato, sin importar de qué parte del mundo él venía.

En este sentido, me encontré con un  Guanajuato que me hablaba con cada una de sus esquinas, con cada persona que encontraba en las calles, cada día descansaba y volvía a despertar para verla como en el primer día. Fue un paraíso encontrado en esta tierra para mí. Me ha estado esperando como un viejo amigo que no te falló cuando más lo necesitabas a tu lado.

Creo que Guanajuato tiene un enorme potencial para los artistas que aspiran a que el Creador sea elogiado por sus obras. Quiero decir, que somos creados a semejanza de algo que no tiene una imagen y este bombardeo de imágenes de la ciudad de  Guanajuato le da a esta conciencia la posibilidad de reconectarse con su razón real de existencia como un ser  visionario.

El texto de Gustavo René tenia algunos elementos místicos que también estaban allí para que el lector cuidadoso los recogiera y elaborara. Frases como "De no hacerlo corres el riesgo de tener que cumplir un trabajo, que no te puede gustar" ... "el resto de nosotros teníamos que ser el pueblo",... personajes extremadamente introvertidos similares a una novela kafkiana que de repente se vuelven bestias de verdad cuando comienzan a intercambiar roles con los personajes heroicos de los Entremeses de Cervantes y comienzan a tomar sus papeles tan en serio en la medida en que se apoderan de la ciudad y sus habitantes en casi como una sociedad orwelliana. 

Una tragedia completa de los tiempos actuales contada desde la perspectiva de los personajes de Cervantes. Todo el paisaje comienza a cambiar de forma a medida que los vecinos comienzan a representar sus partes a tiempo completo, trascendiendo el tiempo y el espacio, ya que los personajes de los Entremeses se hacen cargo de toda la ciudad, excepto por el hecho de que son personas comunes del vecindario y solo quieren recibir cosas para sí mismos.

Una verdadera tragedia se produce cuando el significado de cada personaje cervantino no se comprende adecuadamente y se tuerce hasta convertirlo en peón de una fuerza bruta de un régimen autoritario que decide exterminar a todos los que representan una amenaza en contra de su poder.

Una verdadera historia universal contada de manera similar a una farsa que hace que el lector piense dos veces qué papel debería asumir uno para hacer un cambio real en su vida y también qué roles no debemos otorgar a otros sin asumir la responsabilidad de analizar cuidadosamente si realmente es provechoso  escapar de uno de los deberes más importantes de  todo ser humano: ¡amar a nuestros vecinos como nos amamos a nosotros mismos!

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    Bozkurt Palanduz: As I realised that I am not going to be able to really connect with the Wholeness which was more than just the little “I” in me, if I won’t leave the imprisonment of the self and continue being just a result of the negativity, I decided to leave my home some time ago and went on a journey through continents and oceans to witness the Creation as it was meant to be the image of an imageless God! 
    In the new continent that I am living now, South America and Mexico I am almost without an image here of who I was before and am now able both to look into my past and even before the ancient times - it’s no longer limited to what I perceived of my personal history - back to the initial reason and thought of the Creator ´way beyond my comprehension and beyond the future ahead what we call “new”. 
    To me what’s new is what is already existing in the universe that I didn’t know, but that which comes to me with my discovery of something. This blog is about these discoveries that I make which makes me question what is actually new! 
    At this point of fulfilment I am receiving all the novelties of the future with an objective look at the collective productions of the humanity no matter where they come from, as long as we meet the future while living with all the marks of the Ancient which is the zone of these collective productions of the human. And in reality, I produce them the more I can make sense of the connectedness of things and can meet the infinity through the fulfilment of the self in full beyond the limits of time and space.

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Hace más de diez años salí de mi país y llegué a Latinoamérica. La sensación fue similar a lo que vivieron muchos alemanes orientales cuando se unificó Alemania: de repente, una vida entera acostumbrada a órdenes, reglas y limitaciones se enfrentaba a un mar de decisiones y responsabilidades propias.
En Alemania Oriental, el gobierno comunista decidía desde la residencia hasta el trabajo de cada ciudadano. Tras la unificación, la libertad trajo consigo un desconcierto enorme. Recuerdo haber leído en mi devocional de hoy la historia de un hombre del Este que, después de la unificación, fue a comprar un coche. El vendedor le preguntó qué modelo quería, qué funciones adicionales deseaba y cómo pensaba pagarlo. Todo era nuevo para él: nombres, modelos, préstamos, pagos. Abrumado, terminó diciendo: “Deme cualquiera.” La libertad, al principio, le resultaba una carga. Hoy, en cambio, disfruta de poder elegir.
Anoche tuve un sueño muy claro: rentaba un Airbnb en Berlín, en plena plaza, un loft con la entrada completamente de vidrio. Todo lo que hacía quedaba a la vista de los transeúntes. Era como vivir dentro de una vitrina. Y me di cuenta: así mismo me siento tras enviar nuestro proyecto cinematográfico El Rostro que Faltaba al Berlinale Co-Production Market. Es como si toda mi vida quedara expuesta ante Berlín, con mi identidad, mis luchas y mi fe.
Soy turco, sigo a Cristo, y he aprendido a hablar de temas que en mi país natal serían considerados tabú. Hablo de la libertad que trae Jesús, de la identidad que se descubre al seguirlo, incluso cuando es oculta, complicada o difícil de asumir. No se trata sólo de mí: recientemente conocí a dos amigos europeos que enfrentan luchas muy parecidas. Una joven noruega de raíces sami, un pueblo indígena casi olvidado. Y un austríaco cuyo abuelo fue imán bosnio. Ambos también cargan historias de identidades ocultas y complejas.
Cuando éramos esclavos del pecado, obedecíamos sus órdenes, nos gustara o no. Hoy, al ser hijos de Dios, vivimos bajo la gracia: no seguimos al pecado por obligación, sino que seguimos a Dios por elección, en verdadera libertad.
El evangelio es ese poder transformador: saca a cualquiera —turco, noruego, austríaco, latinoamericano— de la esclavitud a la gracia. Yo lo viví en Estambul, hace veinte años, cuando conocí a Cristo en medio de la escritura de un guion sobre el verdadero amor. Ese guion tardé dos décadas en terminarlo, porque resultó no ser sólo una historia, sino el inicio de una trilogía sobre identidad, redención y libertad. La primera película se llama: “El Rostro que Faltaba.”
La libertad a veces nos asusta porque nos exige elegir. Pero cuando la elección es seguir a Cristo, encontramos que ya no vivimos bajo la mirada acusadora del mundo, sino bajo la gracia de Dios, que nos cubre y nos da propósito.
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